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viernes, diciembre 31, 2004

Año Nuevo

Queria poner un post alegre, esperanzador y prometedor. Un balance del año que termina, mis expectativas para el nuevo año. Pero sigo en estado de shock por la tragedia del sureste asiàtico. 125 000 vidas perdidas, y probablemente nunca sabremos el nùmero de vìctimas totales. Es tremendamente triste.

Pero, como dice mi amiga
Renee, la vida continùa.

Que todos Uds. tengan un venturoso Año Nuevo. Que las cosas se den como las esperan. Recuerden que la suerte no existe, esa nos la labramos nosotros mismos, en base a dedicaciòn y esfuerzo.

¡FELIZ 2005!


Que Dios los bendiga.


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miércoles, diciembre 29, 2004

Tristeza, Asombro, Horror



Van 71 000 y la cifra sigue subiendo aún. La tragedia me parece tan terrible, tan inmensa, tan lejana tal vez, que a veces quisiera creer que se trata de alguna superproducción hollywoodesca. Pero no, la tragedia y el dolor están ahí. Decenas de miles de personas perdieron su vida y sus bienes en cuestión de pocos minutos, en un acto en que la Madre Naturaleza se mostró con toda su fuerza. La magnitud del desastre es arrolladora. Sólo alcanzo a imaginar la dimensión del dolor para aquellos que no encuentran a sus seres queridos en medio del desastre.
A veces, en ésta tierra en que nos falta tanto, éste tipo de tragedias nos parecen lejanas, pero si alguno de Uds. desea ayudar, les dejo algunos links donde pueden obtener información de donde hacerlo:

Blog del Tsunami (en inglés)

Médicos Sin Fronteras

Unicef

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jueves, diciembre 23, 2004

Lo hago responsable, Sr. Damerval

El dia de ayer mi familia: hermano, hermanas y sobrinas, fueron asaltadas al salir de una reunión familiar. Un grupo de mozalbetes de no más de 15 años detuvieron a punta de pistola, el auto en el que iban, y los despojaron de los objetos de valor y documentos que portaban. Gracias a que conservaron la calma, salieron ilesos del asunto.

Probablemente ésto se hubiese podido evitar, si el Sr. Damerval, no hubiese echado por los suelos en plan de seguridad que se montó entre el Municipio y las Cámaras de la ciudad, ya que el asalto se dió cerca de uno de los puntos que hasta hace poco estaban custodiados. El Sr. Damerval parece que nunca ha vivido en Guayaquil y peor en época navideña, cuando los asaltos están a la orden del día. No se engañe, Sr. Damerval, pensando que el índice de criminalidad ha bajado sólo porque ha bajado el nivel de denuncias. Los guayaquileños sabemos demasiado bien, que no sirve para nada denunciar éste tipo de delitos a la ineficiente e inútil policía que Ud. tanto defiende. No denunciamos éste tipo de hechos no solamente porque no sirve de nada, sino porque al hacerlo, hasta podríamos exponernos a sufrir una retaliación.

Déjese de sus odios y rencillas personales, Sr. Damerval, y acuérdese que Ud. también es guayaquileño. Dése cuenta, de una vez por todas, que Ud. fue nombrado en ese cargo, no por sus méritos profesionales, que no se los negamos, sino única y sencillamente su bien conocida animadversión hacia el PSC y sus dirigentes. Deje de ser el títere mayor en manos del titiritero de Panamá, y aclare su mente.

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miércoles, diciembre 22, 2004

La primera mascota clonada del mundo

Conozcan a "Little Nicky" la primera mascota clonada del mundo. Su dueña pagó US 50 000 por él.



Si quieren leer más del tema, vayan aquí

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martes, diciembre 21, 2004

Las personas Ying

El era una de esas personas que se convierten en tus amigos fácilmente. Aquel que, al entrar en un lugar en el que no conoces a nadie, inmediatamente se te acerca, se presenta y comienza a hablar contigo. Ese que te presenta al resto del "grupo" -que no es tal, porque igual todos están conociéndose recién- y te hace sentir menos aislada y menos sola. Sonrisa estridente, bromas para alivianar la tensión. El que hace que te sientas a gusto, porque parece conocer a todos, y ser amigo de todos.

Con el tiempo, entras en confianza. Es una persona amable, que parece brindarte su amistad. Parece conocer a todos a fondo, total, te cuenta cosas de los demás. Esto no hace que desconfíes de él, porque igual es buena gente y te hace pensar que sólo a tí te confía esas intimidades del resto....no te gustan, no te sientes cómoda con esas confidencias de terceros, pero él parece que necesita confiar en alguien, y te hace sentir algo así como su cura confesor....y es tan buena gente, que hasta te sientes obligada a escuchar. A veces, sientes hasta pena por él, pobrecito, él tan bueno y le han tocado unos amigos tan malos, que hacen cosas reñidas con la moral o las buenas costumbres. Esas personas son las mismas que tú también frecuentas, y a tí no te pasa con ellas lo mismo que a él, pero debe ser porque tú no eres tan amiga, ni tan de confianza con ellas como él.

Con el tiempo, las historias crecen. Se van creando conflictos entre amigos y conocidos. Se enfrentan unos y otros. La víctima y/o quien sabe todo, siempre parece ser él, tu amigo, aquel que te brindó su confianza desde el inicio. A éstas alturas, y a pesar de todo, ya la amistad entre algunos de los del grupo ha crecido y comienzan a conversar más en serio, y comienzan las revelaciones...."-A tí te contó eso de mí? Pero si él me dijo que tú habías dicho xxxxx de mí!"- Se comienzan a aclarar las intrigas.

Yo conocí una persona así cuando estaba recién salida del colegio y hacía mi entrada a la vida universitaria. Prácticamente había vivido en una burbuja hasta ese momento: siempre con el mismo círculo de amigos desde la más tierna infancia. La universidad, sobre todo aquella que escogí, era todo un mundo nuevo. Gente con historias y pasados muy diferentes al mío. El fue uno de los primeros que nos ofreció su amistad a mí y a mis amigas que pasaban por la misma experiencia nueva que yo. Era un tipo simpático, agradable, aparentemente buena persona. Pasaron los años, fuimos haciendo, a pesar de todo, excelentes amistades con otros compañeros del grupo, y nos fuimos dando cuenta de la complicada telaraña de intrigas, dimes, diretes, mentiras, enredos que éste ser había creado. Por fin, y al cabo de no poco tiempo, todos aclaramos nuestra mente y nos dimos cuenta que habíamos sido víctimas de un manipulador, un maquiavelo, que intentaba manejar la situación para aparecer él, generalmente, como el mejor, el más sensato y el más bueno, mientras que los otros eran los malos, los perversos, los torcidos, los que no merecían nada bueno.

Ahora, cuando han pasado muchos años ya, miro todo en retrospectiva y me doy cuenta que personas así hay muchas. Afortunadamente, sólo he conocido (al menos conscientemente) sólo dos en mi vida, pero me doy cuenta que esas son las personalidades Ying. Aquellas existen sólo para mostrarnos el lado oscuro de la raza humana: el lado bajo, manipulador. Aquellas que sirven para mantener el equilibrio entre el bien y el mal, entre la oscuridad y la luz, entre lo positivo y lo negativo. Cuando te encuentras con una de ellas, la experiencia es agradable al principio, porque vienen en forma de amigos, pero cuando van revelando su verdadera personalidad, te hacen sentir culpable al inicio; culpable porque dudas de un amigo. Al final, sin proponérselo, sirven un propósito en la vida: te ayudan a crecer como persona, a conocer tus límites, a darte cuenta que tienes mucho positivo qué ofrecer, y no puedes más que, en el fondo, agradecerles por ser el contrapeso en la balanza de la vida.

¿Les ha tocado conocer personas así? La experiencia es dolorosa, pero salen fortalecidos al final.

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viernes, diciembre 17, 2004

Mujer vs. Mujer

El día de ayer terminó la segunda temporada de "The Apprentice", el Reality Show donde Donald Trump selecciona de entre 16 candidatos a un ejecutivo para ponerlo al frente de una de sus empresas. Nuevamente, los equipos fueron inicialmente dividos en dos grupos de 8: mujeres y varones. El giro en ésta ocasión fué que el grupo de mujeres era liderado por un hombre, y viceversa. Todos los candidatos tenían capacidades similares entre sí; todos ya son, de hecho, profesionales exitosos en su campo, que generalmente lo que buscan es afinar sus capacidades de generadores de dinero, trabajando al lado de un ejecutivo como Trump, famoso y reconocido por haber surgido como el Ave Fénix de entre las cenizas de la bancarrota algunos años atrás.

Para mí, lo fascinante fue ver, una vez más, como las mujeres no sólo tenían que competir en las tareas asignadas cada semana contra el equipo de varones, sino también contra las envidias, enredos, tensiones emocionales y sicológicas que se daban entre ellas. Casi todas, tal como en la primera temporada, donde Omarosa tuvo rol preponderante, aprovechaban la menor oportunidad para sacarle el piso a alguna otra mujer. Al final, a pesar de que los dos últimos candidatos fueron un hombre y una mujer, ganó el varón, no sólo por su capacidad ejecutiva y de liderazgo, sino también porque al pedirles su opinión de quién debía ganar, las mujeres del grupo se encargaron de resaltar todo lo negativo de la finalista, Jennifer M..

Reflexionando, me doy cuenta que ésto pasa todos los días en el ambiente laboral, profesional y personal. Las mujeres, en general, somos nuestras propias peores enemigas. Históricamente por ejemplo, quienes más se opusieron a la instauración del voto femenino en su momento fueron, precisamente, las propias mujeres. En el ambiente laboral muchas veces vemos que las mujeres que logran alguna posición destacada, son tratadas de "bruja" (y ésto siendo benignas) por sus propias colegas de menor jerarquía; y apenas se asciende a alguna mujer a algún cargo de importancia, no faltan los rumores generados por sus congéneres acerca de que su ascenso no se debe a sus méritos profesionales, sino más bien a sus escasos escrúpulos sexuales para acostarse con el jefe. A nivel público pasa lo mismo, si alguna mujer logra un puesto político, generalmente nos encargamos de restarle sus méritos haciendo alusiones ya sea a su aspecto personal (que nada tiene que ver con su capacidad política), a su capacidad amatoria en la alcoba de algún personaje que la haya auspiciado, o a sus atributos físicos....como si nos costara a nosotras mismas demasiado el reconocer que, simplemente y gracias a Dios, sobran las mujeres con inteligencia, preparación y capacidad suficiente para desempeñar cualquier papel.

¡Pobre de aquella que se atreva a sobresalir o demuestre dotes de líder! Sus compañeras, esas llamadas a alegrarse porque alguien más les está abriendo camino, se encargarán de dedicarle los epítetos y chismes más refinados, y de hacer lo posible por "bajarla" de su posición. Y no podemos decir tampoco que ésto sucede más en nuestras machistas sociedades latinas, porque ejemplos de lo dicho se ven por todas partes, en todas las culturas.

¡Superémos! Es hora de que las mujeres seamos nuestras mayores y mejores cheerleaders.

¿Quieren leer más sobre el tema? Vayan a éstos links.


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